Entre naturaleza, geografía y perros locos

Flaizmerino VSCO

7:30 am lista para partir y tomar el tren con dirección a Terrasa, me reuní con unas amigas y cometimos el “rookie mistake” de irnos en dirección contraria, no nos tomó mucho en darnos cuenta y nos pusimos en marcha correcta para tener nuestra clase de “Periodistas en la Naturaleza” impartida por el profesor David Rull en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt.

Desde Plaza Cataluña BCN, hacia Terrasa en Renfe (R4) son alrededor de 17 estaciones y unos 47 minutos de trayecto, por lo que si quieres llegar a una buena hora dependiendo de la estación del año, o de si hay otro grupo esperándote o no, asegúrate de tener en cuenta que toma tiempo en llegar.

Al finalizar el recorrido puedes encontrar frente a la estación la Calle de la Independencia donde podrás tomarte el bus M11 el que podrá dejarte a los pies del parque, sin embargo tendrás que sumarle 5 minutos de caminata. Más o menos, es más recomendable ir en coche, pero como muchos, los extranjeros preferimos “voluntariamente” ir a pie.

Al llegar al principio del real recorrido hacia La Mola, nos reunimos con los presentes, integrantes del máster y el profesor, donde entre una y otras risas sobre nuestra atrasada llegada, iniciamos con energía la caminata. El profesor nos dio varios puntos a tener en cuenta, que algunos fueron dados antes de programar el paseo como el primero que es el equipo: ropa cómoda, zapatos adecuados para subir cerros, no necesariamente un bototo de trekking pero si es conveniente tener una zapatilla con un buen agarre sobre todo para las partes que tienen piedra más suelta; agua o alguna fuente de hidratación, comida para las energías, protector solar, polar o cortavientos; móvil con batería, batería externa (obviamente con batería también), y un cuaderno para tomar apuntes.

También el profesor denotó la importancia de buscar y estar consciente de las marcas en el sendero, marcas que te guiarán, literalmente, por el buen camino. Nosotros seguimos las marcas blancas con amarillo, meticulosamente puestas en troncos de árboles, marcas que indicaban que íbamos por un camino no peligroso y en dirección a La Mola. Otras marcas presentes eran carteles que mostraban las posibles rutas a seguir, en postes instalados por hombres o mujeres y no originarios de la naturaleza.

El camino me hizo recordar mucho los cerros o colinas de mi país, los cuales no les mentiré, trato de no recurrir tanto a ellos, debido a una increíble condición física, sin embargo a los que sí he ido se parecen bastante, muchísima vegetación pero con una notoria contraparte de sequedad y falta de recursos hídricos visibles. Sin embargo, el camino se hizo muy ameno con la compañía de los chicos y chicas del máster y el profesor, por lo que les recomiendo mucho ir en grupo, a menos que te guste ir solo y perderte, cada uno con lo suyo…

Técnicamente uno no debería demorarse tanto en llegar a la cima, abuelitos de 95 años subían más rápido que nosotros, pero lo agradezco, por lo mencionado anteriormente de mi estado físico y por la gran cantidad de información que fuimos recibiendo en el camino, de flores fósiles, a cuarzos milenarios, y cuchicheos de niñas de dos años. Pero lo estimado en llegar a la cima es alrededor de una hora y media en unos 3,5 km, las zonas empinadas varían pero básicamente se pueden dividir en tres (literal una en el inicio, otra en el medio, y la última en los últimos minutos del final), ya que el resto del trayecto no es pesado.

La cima fue un premio, en la punta un monasterio antiguo en perfecto estado, irónicamente convertido en un restaurante, en el que me comí el pan con queso más caro de mi vida (€8,50), ¡pero al menos estaba bien bueno! Vistas increíbles y la compañía de un par de mulas y unos cuantos perros locos.

La bajada tuvo unos pocos resbalones pero fue más rápida que la subida, llegamos muy cansados pero felices de conocer y haber cumplido nuestro objetivo. Les dejo aparte una galería y nuestra trayectoria en un mapa creado en la app Wikiloc que nos acompañó todo el recorrido. Una app que sirve para marcar los senderos y ser una guía para otros, puedes agregar en ella información de rutas, fotografías y más, además muestra el tiempo, velocidad, altura y distancia recorrida ¡Muy útil para futuros senderistas!

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