Hasta la victoria siempre

Frase emblemática, legado de Ernesto Guevara de la Serna, conocido como el Che, y que Santiago Tejedor destaca en su obra.

¿Dónde estás Guevara? entrelaza magistralmente viaje y personaje con las vivencias del autor, el cual inicia un recorrido motivado a seguir los pasos del Che siendo consciente que, partiendo en solitario, también es un viaje interior hacia el autoconocimiento.

La búsqueda comienza en el Centro de Estudios Che Guevara de La Habana, donde Maria del Carmen Ariet, coordinadora científica, instiga Tejedor a huir de definiciones del personaje para centrarse en buscar al hombre, su parte más íntima, más allá de las facetas conocidas como político, escritor o guerrillero.

El libro nos acompaña por la isla del Gran Caimán, tal como sugiere su forma peculiar. Muestra la magia y vitalidad condensada en los casi 110 mil quilómetros cuadrados de superficie, la mayor de las Antillas.

Si al evocar Cuba, te vienen a la cabeza Varadero y Cayo Coco, este no es tu libro. Encontrará cobijo quien prefiera perderse en las calles de La Habana, pasear por la calle del Obispo, entrar en el Floridita, cuna del daiquiri, y montar una pequeña revolución particular pidiendo un mojito. No sólo lugares, también personas más allá de Ernesto Guevara o Fidel Castro. Historias de cubanos anónimos como el casero o el chófer que acompaña al autor, el niño que confiesa tener gusanos en la barriga, o el babalaoos que practica la santería.

La obra es una clara invitación a descubrir la Cuba genuina y auténtica, para cerrar los ojos de turista y abrir la mirada de viajero, sin olvidar los espacios emblemáticos del Che como la Cabaña, lugar donde residió, y descubrir otras localidades como Pinar del Río, Viñales, Cienfuegos, Trinidad, y especialmente Santa Clara. Allí trasladaron sus restos y les dieron sepultura al cabo de 20 años de su muerte. No olvidemos que el cuerpo fue encontrado en un aeropuerto abandonado de Bolivia. Aunque fuera un esqueleto sin manos, el fotógrafo Freddy Alborta afirma que “todos los demás cadáveres que he fotografiado parecían muertos. Pero el Che daba la sensación de estar vivo”.  Esta consideración de Alborta se transmite a lo largo de la obra a través de los distintos testimonios entrevistados, los cuales coinciden en constatar la vigencia del Che.

Ernesto Guevara era un gran lector con ganas de aprender, lo que no sabía, lo preguntaba. Aún el esfuerzo en dibujar la humanidad del personaje del Che, el autor humildemente confiesa su incapacidad de relucir un perfil de alguien a quien no conoce, y parafrasea Kapuscinski afirmando que “es un error escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un tramo de vida.”

La figura del Che y la isla de Cuba son los protagonistas indiscutibles de la obra, los vislumbramos a través de la voz del autor, pero en una ocasión dirige el foco a sí mismo y se hace presente mediante veinte valiosos consejos para viajeros solitarios, a los que se podrían añadir:

  • Documentarse bien. Antes de partir vale la pena conocer sobre el lugar de destino.
  • Dejar los prejuicios en casa, o mejor quemarlos en la hoguera de San Juan. Este consejo no sólo es válido para viajar.
  • Llevar una libreta en el equipaje. Al regresar, vaciar la mochila y las reflexiones en el género periodístico que se prefiera. Pueden quedar restos en el tintero, pero tarde o temprano se utilizará. La libreta es la guardiana de los pensamientos, más fiel que el propio cerebro.

La trayectoria literaria de Tejedor está muy ligada a la colección Cuadernos Livingstone. Se han publicado varias obras de las cuales encarna la figura de editor literario, y otras muchas autor como Más allá del “resort”: descubriendo República Dominicana, en 2008, un año después la obra que nos ocupa. En 2012 publica Amara: un viaje tras las pisadas del pueblo rarámuri situada en México, repite país en el 2015 con Chakoka Aniko: un viaje “imposible” a la nación kikapú. Finalmente sitúa en Ecuador Yunka Wasi: historias que cuenta la selva en 2016. En la actualidad dirige la colección.

Santiago Tejedor encuentra respuesta a la pregunta que se formula en el título de su obra: ¿Dónde estás Guevara? “Estás en ninguna parte…Y en todas”.

Lo glosa Carlos Puebla en su canción:

Aquí se queda la clara, la entrañable transparencia de tu querida presencia, Comandante Che Guevara

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