Tras los pasos de Joan Maragall en el Montseny

El Parque Natural y Reserva de la Biosfera del Montseny esconde entre sus llanuras y bosques una historia poco contada que tuvo lugar en las postrimerías del siglo XIX y principios del siglo XX, mas concretamente en la masía de La Figuera.

En aquella época, esta casa de campo se había convertido en el refugio de ilustres intelectuales y amantes de la naturaleza, que trataban de huir del bullicio y el estrés de la ciudad, sin alejarse mucho de Barcelona. El contacto con la gente y el paisaje del Montseny tuvo una gran influencia en sus obras, hasta el punto de haber sido plasmado en poemas e historias, canciones y cuadros.
Precisamente, fue en una de estas estadías cuando Joan Maragall concibió su teoría poética y literaria conocida como la Palabra Viva.

Los colonos, pastores y gente de la comarca decían -vendrán los señores de Barcelona– cuando se preparaba una estancia de un grupo numeroso de gente. Maragall y Pijoan, en el marco del Pla de la Calma y bajo la mirada del castillo del Tagamanent, formaban así parte de un eje de relaciones mucho más amplio y rico, y la teoría literaria de Joan Maragall no ha estado seguro el único hallazgo que se ha forjado en La Figuera”.1

Huéspedes de La Figuera y Lola en 1902
Fuente: Biblioteca de Cataluña

Sus lugares y rincones y sus llanos y montañas, fueron queridos y valorados por unos grandes hombres que forjaron la personalidad espiritual de nuestro país

Este hecho, junto con el desarrollo del ferrocarril dio lugar a la creación del primer negocio de turismo rural de Cataluña.
Del mismo modo, durante el recorrido se puede contemplar el panorama de los Pirineos y Montserrat, siempre tan presentes en la obra de Maragall.

El viaje se hacía desde Barcelona hasta la estación del ferrocarril de Aiguafreda y de aquí a La Figuera a lomos de mulas debidamente equipadas, montaña arriba por los empinados caminos que llevaban hasta la masía

En las proximidades de la Masía de la Figuera, hace un par de años, la Casa Museo L’Agustí, acogió la exposición La Lola de la Figuera, una historia poco conocida del Montseny en la cual se explicaba la importancia del lugar como punto de encuentro de intelectuales y la amistad que entablo Lola (nieta del propietario de La Figuera) con el poeta Joan Maragall, quienes mantenía correspondencia y de quien Maragall escribió poemas que fueron inmortalizados en su epistolario.

PER LA LOLA DE "LA FIGUERA" 
Aquelles flors que em vas dar 
Tot el camí van fer olor. 
I aixís que vaig arribar 
en aigua les vaig posar 
per donà'ls-hi més frescor. 
I encara dies i dies 
m'han fet recordar de tu, 
de quan a l'hort les collies, 
de quan en pom les guarnies
i de quan me les vas dur. 
Ara les flors ja han passat 
mes el record ha restat, 
entorn meu com una flaire. 
I tu del goig que m'has dat, 
te n'has enrecordat gaire?

1 citas recopiladas del documento Estada de Joan Maragall a La Figuera de Canals i Surís, Manuel., s.f


Para empezar la ruta desde Barcelona, es preciso coger la RENFE, línea R3, hasta la estación de St. Martí de Centelles, en el pueblo de Aiguafreda. Una vez allí, desde las escaleras que salen del mismo anden de la estación, se cruza el pueblo en dirección norte, pasando por el puente de piedra de l’Abella, el cual rompe con la armonía del pueblo debido a la construcción de la carretera C-17 que se situó justó encima.

Seguidamente, una rotonda guía el camino a la entrada del Parque Nacional del Montseny, donde se encuentra erigido un pequeño monolito con una placa conmemorativa a Joan Maragall y que evoca sus estancias en la Figuera.
Siguiendo este camino y adentrándose por la zona boscosa del parque, se ha de cruzar un pequeño estanque de agua, por el que de la misma forma que Maragall (pero él acompañado de mulas equipadas con comida y equipajes), se emprende el ascenso a la masía.

En el kilometro 1,6 del recorrido y a una altura de 440 metro de desnivel, se llega a Can Parellada, un punto de encuentro de dos riachuelos que bajan de las montañas del Montseny para desembocar en el río Congost.
Escogiendo el sendero de la derecha, el de la Riera de la Figuera, se llega a un pequeño estanque de agua con gran profundidad y pequeñas cascadas en el que poder bañarse.

Continuando los pasos de Joan Maragall por la profundidad del bosque y tras un ascenso vertical de 100 metros de altura, se llega a un camino de tierra (suficientemente ancho para que circulen los vehículos) que conduce a los senderistas a la Figuera.

Por el camino, se encontraran grandes explanadas naturales con vegetación autóctona de la zona donde se puede descansar y comer; puntos panorámicos donde poder contemplar vistas de la totalidad de los macizos montañosos que rodean el Montseny; además de grandes vacas que pastan a sus anchas y que observan curiosas a los visitantes que por allí pasan.
Todo ello inspiraron a grandes ilustres de la época que pasaban por allí.

Para realizar esta ruta se recomienda:
– Ropa cómoda y adecuada a las condiciones meteorológicas
– Calzado cómodo y adecuado para andar por la montaña
– Gora, gafas de sol y crema solar
– Comida y agua (mínimo 1,5 litros) para todo el día

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